Masajista sensual domina una polla gigante con gel nuru
El olor a aceite caliente y vainilla me envolvió mientras mis manos resbalaban sobre su piel. Llevaba días imaginando este momento, desde que Brad Sterling me miró con esa sonrisa de depredador en el gimnasio. Cada vez que pasábamos cerca, el aire se cargaba de tensión, como si el universo supiera que tarde o temprano mi coño iba a terminar mojado por él. Hoy no hubo escapatoria: el gel nuru brillaba entre mis dedos mientras lo untaba en su verga monstruosa, sintiendo cómo se endurecía bajo mi tacto. Empecé suave, deslizando mis palmas desde la base hasta la punta, pero pronto sus gemidos me volvieron más audaz. Me monté a horcajadas sobre sus muslos, frotando mi raja empapada contra su piel resbaladiza, sintiendo cómo mi clítoris latía al ritmo de sus jadeos. Cuando ya no pude más, me empalé de un solo movimiento, ahogando un grito al sentirlo clavarse hasta las pelotas. El calor del gel y el roce de sus manos en mis tetas me volvieron loca, moviéndome como una perra en celo hasta que su leche me inundó por dentro. La próxima vez no habrá gel que nos detenga.