Mandy Rhea se encarga de la madera matutina de su hijastro
Mandy Rhea llevaba días provocándolo a propósito: se paseaba en tanga por la casa, se sentaba muy cerca de él en el sofá, le mandaba fotos de su culo perfecto cuando creía que no miraba. Hoy no se contuvo: lo encontró con la polla dura bajo las sábanas y no pudo resistirse. Me acerqué sigilosa, le quité las mantas de un tirón y me arrodillé entre sus piernas sin decir nada. Empecé a chuparle la verga con ganas, sintiendo cómo se ponía más dura en mi boca, mientras él gemía sin control. Cuando ya no aguanté más, me subí encima de él a horcajadas y me clavé su polla hasta las pelotas, sintiendo cómo mi coño mojado lo envolvía entero. Johnny Love me agarró de las caderas y empezó a embestirme con fuerza, haciendo que mis tetas rebotaran con cada movimiento. Me encantaba cómo me miraba, cómo me decía 'puta' entre dientes mientras me follaba. Cuando ya no pude más, me corrí gritando, y él me siguió poco después, llenándome por completo. Al terminar, me miró con esa sonrisa de satisfacción y me dijo: 'Sabía que no podrías resistirte a mi polla'