Madrastra caliente chupa verga mientras hijastra mojada
La madastra llevaba días con la mirada perdida cada vez que el padrastro se quitaba la camiseta, pero hoy no pudo aguantarse más: se acercó con el coño chorreando y le susurró al oído que quería probar su gruesa polla mientras la hijastra las escuchaba desde la cama. La muy puta no esperó ni un segundo, se arrodilló frente a él y le empezó a chupar la verga con gemidos ahogados, mientras la adolescente no podía quitarle los ojos de encima y se tocaba sin poder creer lo que veía. El padrastro, con la polla bien dura y palpitando, la agarró de los pelos y le embistió la boca sin piedad, haciendo que la pobre chupara con las mejillas hundidas y los ojos llorosos de tanto placer. La hijastra, con el tanga empapado y los muslos temblando, no pudo resistirse y se acercó por detrás, restregando su concha mojada contra el culo del padrastro mientras le mordisqueaba el cuello y le suplicaba que la penetrara sin compasión. Él, sin pensarlo dos veces, la empujó contra la pared y le arrancó el culotte de un tirón, dejando al descubierto un coño rosado y resbaladizo que ya pedía a gritos una polla dentro. Con un gruñido animal, la empaló de un solo golpe hasta el fondo, haciendo que la madastra se corriera en segundos con un gritito agudo y la hijastra se mordiera los labios para no gemir igual de fuerte. Los tres se movían como posesos, la madastra gimiendo con la lengua fuera y la cara llena de babas mientras le chupaba los huevos al padrastro, y la hijastra cabalgando sobre su verga como una loca descontrolada, con los pechos rebotando y el coño haciendo ruido cada vez que se dejaba caer. Entre gemidos, sudor y cuerpos pegajosos, el padrastro no aguantó más y descargó una corrida espesa y caliente dentro de su hijastra, llena hasta el borde y temblando de placer, mientras la madastra se corría de nuevo al verlo y se llevaba los dedos a la boca para lamer cada gota que goteaba de su concha. La escena terminó con las tres personas tiradas en la cama, jadeantes y satisfechas, con la madastra susurrando que esto no quedaba ahí y la hijastra mordiendo un cojín para no gritar cuando él le prometió que la próxima vez la follaría por el culo sin compasión.