Lulu Chu y su madrastra Charlie Forde se dejan llevar por el deseo prohibido
La casa estaba en silencio, solo el crujir de los muebles y el sonido de la lluvia golpeando los cristales rompían la quietud. Lulu Chu, con su cuerpo menudo y su piel suave, se mordía el labio mientras miraba a Charlie Forde, su madrastra, que se movía por la cocina con un vestido ajustado que marcaba cada curva de su culo redondo. Sabían que esto estaba mal, que no debían cruzarse esa línea, pero el calor entre ellas era demasiado intenso para ignorarlo. Charlie se acercó, sus dedos rozando el brazo de Lulu, y en un instante, sus bocas se encontraron en un beso hambriento. Las lenguas se enredaron, los gemidos ahogados por la pasión, mientras las manos de Charlie bajaban hasta el coño depilado de Lulu, ya mojado de anticipación. La joven arqueó la espalda, sintiendo cómo los dedos de su madrastra exploraban cada pliegue, frotando con precisión el clítoris hinchado. Charlie no perdió tiempo y la empujó contra la mesa, levantándole la falda para hundir su cara entre los muslos de Lulu, lamiendo con avidez el jugo que escurría. Lulu gritó, sus uñas clavándose en la espalda de Charlie, mientras la lengua experta de su madrastra la llevaba al borde del éxtasis. Sin poder resistirse, Charlie se bajó las bragas, dejando al descubierto su coño peludo y húmedo, y se sentó sobre el rostro de Lulu, exigiendo que le devolviera el placer. La joven obedeció, chupando con fuerza el clítoris de su madrastra mientras Charlie se frotaba contra su cara, gimiendo sin control. El olor a sexo llenaba el aire, mezclado con el sonido de la lluvia, mientras las dos mujeres se perdían en el pecado. Charlie se corrió primero, su cuerpo temblando sobre el de Lulu, pero no se detuvo, bajando de nuevo para seguir devorando el coño de su hijastra, que ya estaba al borde. Cuando Lulu explotó, sus muslos apretando la cabeza de Charlie, supo que esto no podía volver a pasar, pero en ese momento, solo podía pensar en cómo le gustaría sentir otra vez la lengua de su madrastra entre sus piernas.