Kelabate y Gabicarlos se excitan mientras el marido trabaja
—Shhh, escucha, si viene el marido nos pilla— susurra Gabicarlos mientras te agarra del culo y te empuja contra la pared. Kelabate te mira con esos ojos hambrientos, la blusa ya medio abierta, los pezones duros como piedras. Sientes cómo su lengua recorre tu cuello mientras sus dedos se meten por debajo de tu tanga, rozando ese coño ya empapado. Te muerde el labio inferior y gimes, pero te tapa la boca con la mano para que no se escuche. Gabicarlos se arrodilla y te levanta la falda, hundiendo la cara entre tus piernas. La lengua de Kelabate te recorre el clítoris mientras Gabicarlos te mete dos dedos hasta que sientes cómo rozan tu punto G. Te agarras de su pelo, pero de repente se oye un ruido en la puerta. Las dos se paralizan, conteniendo la respiración. Gabicarlos te hace señas para que te calles mientras sigue chupándote, ahora más despacio, casi sin ruido. Kelabate se quita la ropa y se sienta en el sofá, abriendo las piernas para que veas su concha brillante. Te arrastras hacia ella y te pones a lamerle el clítoris mientras Gabicarlos se coloca detrás de ti, metiéndote la lengua en el culo. Sientes cómo te empalan con sus dedos, cómo te abren para lo que viene. Gabicarlos te agarra de las caderas y te monta como una yegua, embistiendo con fuerza mientras Kelabate te chupa los pezones. El sofá cruje, pero no les importa. Te corren en la cara, gimiendo fuerte, justo cuando escuchan la llave en la puerta.