Lucyplay me reta a un duelo de dedos y no aguanto más
Juro que no iba a caer, pero Lucyplay me miró con esa sonrisa de desafío y dijo que si era capaz de aguantar sus dedos dentro de mi coño sin gemir. Error. En menos de dos minutos ya tenía su mano empapada y mi cuerpo temblando, retorciéndome en la cama mientras me penetraba hasta hacerme tocar el cielo. Sus uñas largas rozaban mi clítoris hinchado, y cada vez que las movía, yo arqueaba la espalda como una gata en celo. 'Puta, ¿ya quieres correrte o aguanto más?', me susurró mientras apretaba mis tetas grandes contra su cara, lamiendo mis pezones duros. No contesté, solo gemí más fuerte, mordiendo la almohada para no gritar. En más de 14 minutos de escena, sus dedos no pararon: entraban y salían, girando, presionando, hasta que mi coño se contraía alrededor de ellos como si no quisiera soltarlos. Para el final, me hizo rodar encima de ella, restregando mi culo curvo sobre su muslo mientras me frotaba como una loca. Cuando al fin me vine, fue tan intenso que hasta Lucyplay se quedó mirando, con los labios separados y los ojos brillantes, como si no esperara que yo le ganara el juego. La muy perra ahora quiere revancha...