Barbie Baja te monta como una diosa y te deja empapado de leche
Sientes el calor de su coño apretado envolviéndote la polla mientras te cabalga con los ojos cerrados, gimiendo como una perra en celo. Barbie Baja no pide permiso, solo te usa como su juguete, apretando las tetas pequeñas contra tu pecho mientras te ordena que no te corras hasta que ella lo diga. Te agarra las muñecas contra el colchón, marcando el ritmo con sus caderas, y cada vez que te acercas al orgasmo, te detiene con un azote en el culo. Su coño está tan mojado que chorrean gotas por tus pelotas, y cuando por fin te deja correrte, te obliga a disparar toda la leche en su cara, pintándole los labios y las mejillas. Te mira con esa sonrisa de puta satisfecha, sabiendo que la has obedecido como un perro, y mientras se lame los restos de tu semen, piensa en lo fácil que fue dominarte.