La esposa Ginger se venga follando al mejor amigo de su marido
Te voy a contar cómo me enteré de que mi marido, Unit, me estaba engañando. Una tarde, mientras revisaba su teléfono, encontré mensajes subidos de tono con otra mujer. La furia me quemaba por dentro, pero en vez de llorar, decidí que me iba a vengar de la peor manera posible: follando a su mejor amigo, un tipo que siempre me miraba con deseo pero nunca se atrevía a tocarme. Lo invité a casa con la excusa de tomar algo, y en cuanto cerramos la puerta, le susurré al oído: '¿Te gustaría probar lo que mi marido ya no valora?' Sus ojos se abrieron como platos, pero no dijo que no. Lo llevé al sofá, me arrodillé frente a él y le saqué la polla dura de un tirón, chupándosela con ganas mientras escuchaba sus gemidos ahogados. Sabía que en cualquier momento podía llegar Unit, pero eso solo me ponía más caliente. Me subí sobre él, hundiéndome su verga hasta las pelotas mientras me agarraba las tetas pequeñas y apretadas, mordiéndome los labios para no gritar. Cada embestida me hacía chocar contra su pelvis, sintiendo cómo mi coño apretado lo envolvía como un guante. El riesgo de que nos descubrieran me hacía mojarme más, y cuando empecé a correrme, él no pudo aguantar y me llenó el coño de leche caliente. Justo en ese momento, escuché la llave en la puerta...