Krissyjoh y su culo perfecto en doggy con una verga monstruosa
Esa tarde en el hotel barato, con las cortinas corridas y el aire acondicionado a todo volumen, supe que no debía estar ahí. Pero cuando Krissyjoh se inclinó sobre la cama, mostrando ese culo redondo y oscuro, su coño mojado brillando bajo la luz tenue, perdí el control. Le agarré las caderas con fuerza, sintiendo cómo su piel suave cedía bajo mis dedos, y sin pensarlo dos veces, le clavé mi polla hasta las pelotas de una sola estocada. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda, y yo empecé a embestirla con furia, sintiendo cómo su carne apretaba mi verga como un guante. Cada vez que entraba, escuchaba el sonido húmedo de su coño tragándose mi polla, y eso me volvía loco. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos hacerlo, pero no podía parar. Le tiré del pelo, la obligué a mirarme mientras la empotraba, y vi cómo sus ojos se llenaban de lujuria y culpa al mismo tiempo. Sus gemidos se volvieron más desesperados, suplicando que no me detuviera, y yo aceleré el ritmo, sintiendo cómo mi polla se hinchaba dentro de ella. Cuando por fin me corrí, llenándola entera, ella se quedó temblando, mordiéndose el labio, sabiendo que esto no era solo sexo... era algo prohibido que no olvidaría.