Tifany Rocha y Alice Vasconcelos en un reto de swingers caliente
La habitación estaba llena de esa tensión que solo se siente cuando el juego empieza a ponerse serio, con luces tenues y el sonido de la música de fondo que apenas tapaba los gemidos que ya sabía que vendrían. Yo, Tifany, estaba decidida a demostrarle a Lukas que no era cualquier puta que se deja follar sin más, y Alice Vasconcelos no se iba a quedar atrás. Me acerqué a él, sintiendo cómo mi coño ya estaba mojado de solo pensar en lo que iba a pasar, y le susurré al oído que si creía que podría aguantar lo que yo le tenía preparado. Él se rió, pero en sus ojos vi que ya estaba imaginando mi boca alrededor de su polla, mis tetas rebotando mientras me empotraba contra la pared. Empezamos con un beso lento, pero pronto sus manos estaban en mis caderas, apretando mi culo mientras yo le mordía el labio y le decía que no iba a ser tan fácil. Alice se unió, sus dedos ya explorando mi coño mientras yo gemía, retando a Lukas a que me hiciera correrme antes que ella. Él no perdió tiempo, me dio la vuelta y me empujó contra el colchón, su polla entrando de una estocada que me hizo gritar. Sentía cada centímetro de él dentro de mí, sus embestidas fuertes y profundas, y yo arqueando la espalda para que llegara aún más adentro. Alice no se quedó atrás, sus dedos trabajando mi clítoris mientras yo me retorcía, y cuando por fin me corrí, fue tan intenso que casi me desmayo. Pero no terminé ahí, porque sabía que él todavía no había terminado conmigo. En más de 10 minutos de escena, seguimos follando, cambiando de posiciones, yo montándolo como una amazona hasta que él no pudo más y se vino dentro de mí, gruñendo como un animal. Cuando todo terminó, lo único que pensaba era que no había sido suficiente, que quería más, que siempre querría más.