Julia Mattos arrasó en el Carnaval con su culo de infarto
Nunca imaginé que aquel tipo de mirada desafiante, que me retó a demostrar lo que aguantaba, terminaría siendo el que más gemidos me arrancaría en más de 10 minutos de escena. Me encanta cuando los hombres creen que pueden domarme, pero esta vez el juego se puso intenso: su polla gruesa entrando y saliendo de mi coño mojado mientras sus manos apretaban ese culo grande que Julia Mattos le ofreció como trofeo. Me reí cuando me dijo que no aguantaría, pero sus jadeos me dijeron otra cosa. Cada embestida me hacía gritar, sintiendo cómo su verga rozaba hasta el fondo, haciéndome arquear la espalda. No contento, me dio la vuelta y me empotró contra la pared, sus dedos enterrados en mis nalgas mientras su cadera chocaba contra mi carne. Me corrió dentro sin preguntar, justo después de ordenarme que me tragara todo, como si yo fuera su puta personal. Cuando terminó, solo pude mirarlo y decirle con una sonrisa: "Ahora veremos quién no aguanta la próxima."