Marcella Elasemacao despierta a Isa con un dildo en su coño mojado
La luz del amanecer se filtra por las cortinas entreabiertas, iluminando la piel sudorosa de Isa mientras duerme boca arriba, con el culo apenas cubierto por las sábanas arrugadas. No sospecha lo que Marcella lleva días planeando: esa tensión entre ellas, los roces "accidentales" en el sofá, las miradas que se alargaban demasiado, todo estallaría hoy. Marcella, con su cuerpo curvilíneo brillando bajo el sol matutino, se acerca sigilosa a la cama, sintiendo cómo el dildo de goma negra palpita entre sus dedos lubricados. Lo presiona contra los labios rosados de Isa, separados por el sueño, y empuja con un gemido ahogado. Isa despierta de golpe, pero no grita: solo arquea la espalda cuando el juguete la penetra hasta las pelotas, haciendo que sus muslos temblaran al instante. Marcella sonríe maliciosa mientras lo saca y lo hunde de nuevo, ahora más rápido, viendo cómo los pezones oscuros de Isa se endurecen como guijarros. Isa clava sus uñas en los hombros de su amante, gimiendo incoherencias, mientras Marcella ajusta el ángulo para que el dildo roce justamente ese punto donde las piernas se le enroscan. La habitación se llena de los sonidos húmedos del coño de Isa, de sus respiraciones entrecortadas, del chasquido de la goma contra su carne inflamada. Marcella acelera el ritmo, empotrándola con movimientos circulares, hasta que Isa echa la cabeza hacia atrás y grita, con los ojos desorbitados por el orgasmo que la recorre como un relámpago. Marcella baja la cabeza para chuparle los pezones mientras Isa convulsiona, y solo entonces se da cuenta de la mancha mojada que ha dejado en el colchón. Marcella se lame los labios, satisfecha, mientras Isa sigue temblando, sin poder creer que lo que tanto imaginaron por días haya sido mejor de lo que soñaron.