Veronna Ink se masturba con riesgo de ser pillada en su casa
Un mediodía caluroso, con la casa en silencio y la puerta sin seguro, Veronna Ink se desvive de ganas. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo esta morena de tatuajes y piercing en los pezones se quita la lencería y se recuesta en la cama, con el coño ya mojado y el clítoris hinchado. Imagínate que en cualquier momento podría entrar su marido o algún vecino curioso, pero ella no puede esperar más: se abre las piernas, mete dos dedos hasta el fondo y empieza a gemir bajito, tapándose la boca con la otra mano. Las gotas de sudor le resbalan por los pechos pequeños pero firmes, y cada vez que se clava los dedos más hondo, el piercing de su concha brilla bajo la luz de la habitación. El ruido de la puerta de la calle la hace detenerse un segundo, pero solo es el viento, y ella sigue, ahora chupándose los dedos para lubricarlos mejor. Se corre una y otra vez, con los muslos temblando y la respiración entrecortada, hasta que un gemido más fuerte la delata: alguien está subiendo las escaleras. Veronna se queda quieta, con la mano aún en su coño palpitante, pero ya es tarde...