Jimena Lago se pone dominante con un arnés y me hace gemir como una perra
La primera vez que vi a Jimena Lago con ese arnés de goma negra, supe que iba a ser una noche larga. Gina Gerson estaba ahí, riéndose mientras me empujaba contra la cama, sus tetas rebotando con cada movimiento. 'Abre las piernas, perra', ordenó Jimena, y no pude hacer otra cosa que obedecer. Sentí el látex frío rozándome el coño antes de que me lo clavara de una estocada, haciendo que gritara. Gina se arrodilló a mi lado, chupándome los pezones mientras Jimena me empotraba sin piedad, sus caderas chocando contra mi culo con un ritmo implacable. 'Pídeme que te deje correrte', susurró Gina, y supe que no podía negarme. 'Por favor, déjenme terminar', gemí, pero Jimena solo se rio y aceleró el ritmo, sus dedos apretando mis muslos mientras me follaba hasta que sentí que iba a explotar. El arnés se movía dentro de mí como un martillo, cada embestida más profunda que la anterior, hasta que Gina me tapó la boca con su mano y me ordenó callarme. 'Córrete ya, puta', gruñó Jimena, y fue todo lo que necesité para explotar, mi cuerpo temblando mientras me vaciaba sobre la cama. El orgasmo me dejó sin aire, pero Jimena no se detuvo, follándome hasta que mi coño ya no podía más, hasta que solo quedaban mis gemidos ahogados y el sonido de su piel golpeando la mía.