Isabella se masturba en la cama grande y arriesgada
Estoy deslizando mis dedos por su coño depilado mientras Isabella gime bajito, temblando porque en cualquier momento podría entrar alguien y pillarnos. La cama grande cruje bajo su cuerpo, sus tetitas pequeñas rebotan cada vez que mis dedos la penetran más fuerte, y ella muerde la almohada para ahogar los gemidos. Escucho pasos afuera y me detengo, pero ella me agarra la muñeca y me obliga a seguir, susurrando 'no pares, cabrón, que me corro'. Sus muslos se mojan más con cada embestida, y cuando meto otro dedo, su culo se tensa y suelta un gemido ahogado. La puerta del cuarto chirría levemente, y ella se queda quieta, pero yo sigo follándola con los dedos, sintiendo cómo su coño se aprieta alrededor de ellos. 'Córrete ya, puta', le digo al oído, y ella obedece, temblando mientras su jugo chorrean sobre mi mano. '¿Y si nos pillan ahora?', me desafía con una sonrisa pícara, justo cuando escuchamos voces acercándose.