Faye Reagan cabalgando con fuerza y tragando hasta la última gota
Estoy empapada, gimiendo como una perra en celo mientras me clava la polla hasta las pelotas, y te voy a contar cómo Dane Cross me ha tenido al borde de la locura estos días. Desde que me miró con esos ojos de depredador en la cocina, supe que no aguantaría más. Las miradas robadas, los roces "accidentales" al pasar, el calor que me subía por el cuerpo cada vez que se acercaba... hasta que ya no pude soportarlo. Lo arrastré a la habitación, le arranqué los pantalones y me monté sobre su verga dura como una roca, sintiendo cómo me abría de par en par. ¿Te gustaría estar en su lugar? Porque yo sí quería que me vieras así, con las tetas rebotando y el coño chorreando mientras lo cabalgo como una amazona salvaje. Cada embestida me hacía gritar, y cuando me dio la vuelta para empotrarme contra el colchón, sentí que me partía en dos. Sus manos me apretaban el culo, sus dedos marcaban mi piel mientras me follaba como si fuera la última vez. No me importaba el dolor, solo quería más, más rápido, más fuerte... hasta que me corrió dentro con un rugido que me hizo temblar entera. Y yo, como la puta insaciable que soy, me tragué cada gota de su leche caliente sin perderme ni una. En más de 10 minutos de escena, te muestro por qué soy la mejor en esto.