Estudiante musculoso se deja comer el culo por el zaddy
El zaddy no podía resistirse a las miradas coquetas del estudiante, que cada vez que se agachaba a recoger algo dejaba ver ese culito prieto y perfecto. Un día, el chico se acercó con una botella de aceite y le susurró al oído que quería probarlo todo. El zaddy lo empujó contra la pared, le bajó los pantalones y empezó a chuparle el culo con desesperación, haciendo gemir al estudiante mientras le lamía cada rincón. Con los dedos bien lubricados, el zaddy le abrió el ojete y metió la lengua hasta el fondo, sintiendo cómo el chico se retorcía de placer. Luego, le dio la vuelta y lo puso en cuatro patas, separándole las nalgas para ver ese agujero rosado y palpitante. Sin perder tiempo, el zaddy se untó aceite en la polla dura y la clavó hasta el fondo, haciendo que el estudiante gritara de gusto. Cada embestida era más profunda, más salvaje, mientras el zaddy le agarraba las nalgas y le apretaba los pezones. El estudiante no paraba de gemir, pidiendo más, hasta que el zaddy le agarró los pies y se los chupó con pasión, excitándose aún más con el sabor de su sudor. El culo del estudiante estaba tan mojado que el zaddy no podía dejar de penetrarlo, sintiendo cómo su polla entraba y salía con facilidad. Cuando ya no aguantó más, el zaddy se corrió dentro, llenando al estudiante de su leche caliente mientras ambos jadeaban de placer. El estudiante se quedó temblando, con el culo bien abierto y la polla del zaddy todavía dentro, sabiendo que esto era solo el principio.