Ella me pidió que la grabe mientras se tocaba
“Quiero que me veas así, toda mojada y gimiendo para ti” me dijo, mirándome con esos ojos que me vuelven loco. Llevábamos días con esa tensión acumulada, miradas robadas en la cocina, roces “accidentales” en el pasillo, hasta que no pude aguantar más y le pedí que me dejara grabarla. Se quitó la ropa despacio, sabiendo que cada movimiento me ponía más duro, y se sentó en la cama con las piernas abiertas, mostrando su coño brillante de excitación. Empezó a tocarse con dos dedos, moviéndolos en círculos lentos mientras yo grababa cada gemido que salía de su boca. “Así, más fuerte”, me pidió, y aumenté la velocidad del vibrador que le había puesto entre las piernas. Sus caderas se levantaban al ritmo de sus dedos, y yo no podía dejar de mirarla, imaginando cómo sería estar dentro de ella en ese momento. “Voy a correrme”, gritó, y sus músculos se tensaron mientras su coño se apretaba alrededor de sus dedos. Cuando terminó, se dejó caer en la cama, respirando agitadamente, y yo solo podía pensar en lo mucho que la deseaba. Todavía siento cómo su voz me pide que la grabe de nuevo, pero esta vez con mi polla dentro de ella.