Don Sudan devora el cuerpo de Vivian y le mete su verga negra
Estoy aguantando las ganas de arrancarle la ropa a Vivian desde que empezó a provocarme, moviéndose con ese culo gordo y perfecto frente a mí, restregándose contra mi polla dura como si no pudiera evitarlo. Cuando por fin se puso de rodillas y me la chupó, sentí sus labios carnosos tragando mi verga negra hasta casi ahogarse, gimiendo mientras la saliva le corría por la barbilla. No pude más y la empujé contra la pared, levantándole las piernas para clavársela de una estocada, sintiendo cómo su coño ajustado se abría para mí, empapado y caliente. La embestía una y otra vez, escuchando cómo sus gemidos se volvían más fuertes cada vez que la penetraba hasta tocarle el cuello del útero, sus tetas grandes saltando con cada movimiento. Vivian me miraba con esos ojos vidriosos, mordiéndose el labio mientras yo le daba fuertes azotes en el culo, dejando marcas rojas en su piel suave. Sabía que estaba a punto de correrme cuando su coño empezó a apretarme más fuerte, y entonces le solté todo adentro, llenándola con mi leche espesa mientras ella gritaba de placer. La sensación de su culo apretado contra mí y su coño latiendo alrededor de mi verga me hizo perder el control, y me corrí hasta dejarla llena, sintiendo cómo mi polla palpitaba dentro de ella. Fue demasiado intenso para resistirse, y cuando vi cómo su cuerpo temblaba bajo el mío, supe que no podía parar hasta dejarla satisfecha, y esa fue la última cosa que pensé antes de perderme en el calor de su cuerpo.