El hijastro cachondo que me pilló espiando y me folló
No sé cómo carajos no me escuchó moverme, pero ahí estaba él, el maldito hijastro de mi nuevo marido, apoyado en la pared con esa polla dura que se le marcaba a través de los pantalones. Yo solo quería probarme el vestido nuevo, pero cuando sus ojos se clavaron en mi escote, supe que no saldría de aquí sin que se saciara. Me empotró contra el espejo, arrancándome el sujetador de una vez, y mis tetas rebotaban con cada embestida mientras él me tragaba los gemidos con la boca. Quería que sufriera por haberme visto así, pero ahora era yo quien no podía contenerme, con mi coño chorreando y mis uñas marcándole la espalda. El muy cabrón me dio la vuelta y me abrió el culo sin avisar, metiendo esa verga hasta hacerme gritar, mientras sus dedos me pellizcaban los pezones. En más de 21 minutos, me hizo correrme tres veces, pero la última fue cuando me obligó a chupársela y me llenó la boca con su leche espesa. "Te gusta que te usen como puta, ¿verdad?" me dijo, limpiándose los labios con sorna.