El tren de anime que la empotra hasta el final
El maquinista del tren de anime no aguanta más las miradas furtivas que le lanza la pasajera de falda corta, sus muslos prietos asomando bajo el asiento cada vez que se inclina a recoger el billete caído. Ella nota cómo él se ajusta el pantalón con disimulo, la polla ya dura como piedra, y sonríe con complicidad mientras se muerde el labio inferior. La tensión entre ambos se vuelve insoportable, días de miradas robadas en el andén, de roces "accidentales" al pasar entre vagones, hasta que el tren entra en un túnel oscuro y el maquinista aprovecha para cerrar las puertas con un clic. La agarra de la cintura y la sienta sobre el panel de control, sus dedos se hunden en el coño ya mojado, sus gemidos ahogados por el traqueteo de las vías. Él la penetra de una estocada, la polla gruesa abriéndose paso hasta que las caderas chocan, y ella arquea la espalda mientras sus tetas rebotan con cada embestida. El maquinista gruñe al sentir cómo los músculos de ella lo aprietan, sus uñas se clavan en los hombros de él mientras el tren acelera en la oscuridad. El ritmo se vuelve frenético, los gemidos se mezclan con el sonido del metal, hasta que él la gira contra la ventana y la empotra desde atrás, sus nalgas redondas chocando contra su pelvis. Ella grita cuando el orgasmo la recorre, los dedos de él se enredan en su pelo mientras la penetra más fuerte, hasta que un chorro caliente le llena el coño. El tren sale del túnel y la luz revela sus cuerpos sudorosos, él le susurra al oído: "¿Ves? Sabía que este viaje iba a ser largo."