Esta estudiante de derecho descubre el placer prohibido
Estoy chupando la polla de mi profesor mientras sus manos aprietan mis tetas, y juro que nunca imaginé que mi coño iba a arder así. Todo empezó cuando encontré esos archivos ocultos en su computadora, ¿y sabes qué? La verga de este viejo cabrón es más grande de lo que imaginaba. La primera vez que me la metió, grité tan fuerte que los vecinos debieron escucharme, pero no me importó. Sus dedos me abrieron el culo sin avisar, y cuando sentí esa punta gruesa empujando, supe que estaba perdida. El muy hijo de puta me hizo correrme tres veces antes de llenarme la boca con su leche espesa, y ahora no puedo dejar de pensar en cómo me miró cuando me arrodillé. Hasta sus zapatos caros quedaron manchados de mi saliva, pero eso no fue lo peor: lo peor fue descubrir que me gusta que me dominen así.