El hijastro pervertido le hace el favor a su madrastra en el probador
Yo no esperaba que mi polla se pusiera tan dura cuando vi a mi madrastra probándose ese vestido ajustado en el probador, pero al ver cómo se le marcaban esas tetas enormes y ese culo perfecto, no pude evitar meterme con ella. Al principio solo quería ayudarla a cerrar la cremallera, pero cuando mis dedos rozaron su piel suave, sentí cómo se le ponía la piel de gallina y supe que estaba tan caliente como yo. Al tocarle el coño ya lo encontré mojadísimo, y cuando le metí dos dedos de golpe, ella gimió tan fuerte que casi la escuchan en toda la tienda. Le bajé las bragas y le clavé la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía entero. Lo mejor fue cuando descubrió que mi verga era más gruesa de lo que imaginaba, porque sus ojos se abrieron como platos y me apretó las nalgas para que no me saliera. La empotré contra el espejo mientras le chupaba esas tetas gigantes, y cuando le corrí en el culo, ella se estremeció tanto que casi se cae. Ahora cada vez que la veo, me mira con esa cara de puta que me dice que quiere más.