Dragon Shiryu se da una paja argentina muy caliente
Tocando su polla gruesa Dragon Shiryu me reta a aguantar la vista sin tocarme mientras él se corre primero en esta apuesta loca. Te voy a contar cómo empezó todo con él sentado en la cama acariciándose despacio la verga ya dura y brillante por la punta. Sus dedos apretaron el tronco con fuerza y empezaron a subir y bajar marcando el ritmo que yo misma le había pedido para ganar la revancha. Cada vez que gemía bajito el sonido me ponía más nerviosa porque sabía que si él aguantaba más que yo perdería la apuesta y tendría que hacer lo que él quisiera después. La mano subió hasta el glande y lo apretó con dos dedos mientras las caderas se movían solas contra el aire buscando más fricción. El olor a piel caliente y a deseo llenó el cuarto y sus bolas se tensaron cuando aceleró el movimiento sin dejar de mirarme a los ojos como diciendo que yo no iba a ganar. Siguió bombeando más rápido hasta que el primer chorro salió disparado y cayó sobre su vientre plano dejando una línea blanca que bajó hacia el ombligo. La segunda y tercera vez salpicaron más lejos alcanzando incluso la tela de la almohada que tenía al lado. Al final quedó la mancha húmeda en la sábana justo debajo de su cadera derecha.