Diaperperv se venga follando su culo goteando
Eran las tres de la mañana cuando la vi entrar en mi cuarto con ese pañal empapado, mirándome con esa sonrisa de puta venganza. Sabía que lo hacía para burlarse de mí, para restregarme lo que ese otro cabrón le había hecho, pero esta vez no iba a dejarla salirse con la suya. Le arranqué el pañal de un tirón, el líquido tibio me salpicó la polla mientras ella gemía como una zorra en celo. Las nalgas blancas y mojadas brillaban bajo la luz de la lámpara, y no aguanté más: la empujé contra la cama, con sus muslos temblando mientras me montaba a horcajadas. Mi verga se hundió entre sus pliegues enrojecidos, sintiendo cómo la carne caliente me envolvía, apretándome como un puño. Cada embestida me acercaba más a su vientre, las caderas chocando contra su culo con un sonido húmedo y obsceno. Ella se retorcía, lloriqueando que nadie la había llenado así, pero yo seguía, clavándosela una y otra vez, sintiendo cómo sus jugos me bañaban. En más de 19 minutos de escena, no dejé que escapara ni un segundo, marcando cada centímetro de su cuerpo como mío. Al final, me corrí dentro de ella con un gruñido, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla. Cuando se apartó, jadeante, solo pudo susurrar: '¿Ves qué bien me lo hace él?', pero la miré fijo y le respondí: 'Pronto verás quién es el que te hace gemir de verdad.'