Cremita y sus tetas enormes me dejaron sin aliento
El sonido de sus tacones resonó en el pasillo antes de que ella apareciera, con ese perfume que me volvía loco desde hacía semanas. Cremita llevaba días lanzándome miradas que quemaban más que el sol de México, y yo ya no aguantaba más. Cuando por fin entró en mi habitación, sus tetas enormes rebotaban bajo ese vestido ajustado, y supe que esta vez no habría escapatoria. La tomé de la cintura y la senté sobre mi polla dura, sintiendo cómo su coño caliente me envolvía entero. Sus gemidos llenaron el cuarto mientras la empotraba contra la pared, sus tetas saltando con cada embestida. Le arranqué el vestido y me dediqué a chuparle esos pezones duros, mordisqueándolos hasta que gritó. JeevyKlipz, su compañero de escena, no pudo resistirse y se unió, pero yo no pensaba compartirla tan fácil. En más de 11 minutos de escena, la hice correrse tres veces, dejándola temblando y con las piernas temblorosas. La próxima vez, pienso atarla y hacer que suplique por más.