Madrastra Dana Dearmond se deja follar el culo mientras usa computadora
Él ya tenía la polla dura desde que la vio moviendo ese culo enorme en la cocina, pero fue cuando la encontró trabajando en su laptop que no aguantó más. Con los pechos grandes rebotando al ritmo de sus dedos sobre el teclado, él se acercó sigilosamente y le susurró al oído que quería reventarle el culo aquí mismo. Al principio ella puso cara de vergüenza, pero cuando él le ordenó quitarse los jeans y subir las piernas, sus ojos se llenaron de lujuria. Se arrodilló detrás de ella, separó esas nalgas apretadas y no perdió tiempo en hundirle la verga de una sola embestida, arrastrando gemidos ahogados de su garganta. La madrastra se mordía los labios mientras él le soltaba nalgadas fuertes, marcando su piel con la fuerza de cada golpe. Cada vez que la penetraba más profundo, ella suplicaba entre dientes, pidiendo permiso para gritar, pero él solo le respondía con embestidas más brutales, reventándole el ano hasta que las lágrimas le rodaban por las mejillas. Cuando por fin se corrió, llenándole el culo con una leche espesa, fue ella quien quedó temblando, con las piernas flojas y el coño chorreando de lo mojada que estaba. Él se limpió la polla en su ropa interior sin decir nada, y la dejó ahí, jadeante y con el culo ardiente.