Tres cuerpos ardientes en un trío de ensueño con Celeste Alba
Mis ojos no podían apartarse de sus curvas desde hacía semanas, pero esa noche todo se descontroló. Celeste Alba, con esas tetas enormes que rebotaban al caminar, y su amiga pelirroja, con ese culo prieto que pedía a gritos ser empotrado, me tenían al borde. Las miradas furtivas, los roces "accidentales" en la cocina, los susurros que dejaban claro que las dos querían mi polla entre sus piernas. Cuando por fin las atrapé en el sofá, no hubo vuelta atrás: Celeste se arrodilló y me chupó como si fuera su último deseo, mientras la pelirroja se montaba sobre mi cara, restregando su coño mojado contra mi boca. Mis dedos se hundieron en sus agujeros, sintiendo cómo temblaban de placer. Las cambié de posición, poniendo a Celeste de espaldas, con su culo abierto para mi polla, mientras la pelirroja se sentaba sobre su cara, ahogando sus gemidos con su propia humedad. Cada embestida hacía que sus tetas saltaran, los gritos se mezclaban con el sonido de la carne chocando, y cuando por fin me corrí dentro de Celeste, su culo apretado ordeñó hasta la última gota de mi leche, dejándonos a todos temblando de placer.