Barbie se entrega a King Dong con su culo de ensueño
King Dong no podía sacarse de la cabeza el culo perfecto de Barbie desde que la vio por primera vez en el hotel. Cada vez que se cruzaban en el pasillo, ella le lanzaba una mirada que le quemaba la sangre, con esos labios carnosos y ese trasero redondo que parecía hecho para sus manos. La tensión se volvía insoportable, hasta que una noche, después de semanas de juegos de miradas, él la acorraló contra la pared del ascensor. Te agarraba las caderas con fuerza mientras Barbie se mordía los labios, sintiendo cómo su polla dura presionaba contra su culo apretado. Ella gimió cuando le bajó los pantalones, dejando al descubierto ese trasero de ensueño que tanto había deseado. Te la metiste de una estocada, sintiendo cómo su coño mojado te envolvía, pero no era suficiente: la volteaste para empotrarla contra la pared, hundiéndote en su culo hasta hacerla gritar. Barbie se retorcía, con las tetas grandes rebotando mientras tú le dabas duro, sintiendo cómo su culo se ajustaba a cada embestida. Sus gemidos se volvían más fuertes, más desesperados, hasta que te corriste dentro de ella, dejando que su cuerpo tembloroso se derrumbara contra ti. King Dong sonrió al ver cómo Barbie, normalmente tan segura, ahora jadeaba sin aliento, con el maquillaje corrido y las piernas temblando.