Nilmini Sheron se prueba lencería mientras se toquetea el culo grande
Juro que no lo planeé así, pero cuando Nilmini Sheron se quitó los jeans frente al espejo, sintiendo cómo la tela del thong se le clavaba en el coño mojado, algo se le encendió por dentro. El marido de Dushantha Don no la ve así, pero ella sabe que esta noche sí sentirá lo que es ser deseada. Con los dedos temblorosos, se recorre la espalda hasta llegar al trasero, apretándolo con fuerza antes de separar las nalgas y mirarse el culo grande en el reflejo. El espejo no miente: tiene la piel dorada brillando, los cachetes redondos marcados por la tela ajustada, y el coño hinchado que ni su marido se atreve a tocar como ella necesita. Se masturba despacio al principio, pero pronto los gemidos le salen solos, ahogados entre los labios entreabiertos mientras se clava los dedos hasta sentir el vagón palpitando. La lencería fina se le pega a la piel sudada, el sostén rosa resaltando las tetas naturales que rebotan con cada movimiento. Sabe que Dushantha Don se pondría celoso si la viera así, tan puta y tan suya, pero esta noche ella es la reina. Se corre mordiéndose el labio, imaginando que otra lengua lame lo que él ya no puede, y promete que la próxima vez habrá más que solo sus dedos.