Tatuada se masturba mientras se ducha
Lleva semanas con ese tatuaje de serpiente en el muslo derecho moviéndose cada vez que se enjabona, y hoy decidió que la ducha no era solo para lavarse. Se mordió el labio al sentir el agua caliente resbalando entre sus tetas pequeñas pero firmes, mientras una mano se deslizaba sin pudor desde el ombligo hasta el coño depilado, jugando con los labios hinchados de deseo. El jabón se le escurrió entre los dedos pero no le importó, porque ya tenía la otra mano agarrando con fuerza su polla tiesa bajo el chorro, frotando el prepucio con movimientos circulares que le arrancaban gemidos ahogados. El vapor del baño empañó el espejo y no pudo resistirse a imaginarse boca abajo contra los azulejos, con ese culo redondo y tatuado abierto para que le metieran la verga hasta el fondo. Se le escapó un grito cuando el orgasmo llegó de golpe, sacudiendo sus piernas y haciendo que el agua salpicara por todas partes mientras se corría sin parar, con los dedos enredados en su propio pelo mojado y la espalda arqueada contra la pared fría. Ahora, después de recuperar el aliento, se enjuaga lentamente, sintiendo cómo el semen se mezcla con el jabón entre sus piernas, pero sabe que en cinco minutos volverá a estar empapada de ganas. La próxima vez, promete, no será solo su mano la que le dé placer...