Sky se masturba creyendo estar sola hasta que su compañero la pilla
Sky estaba convencida de que nadie la veía mientras se frotaba el coño con los dedos, gimiendo bajito y mordiendo su labio inferior. La polla de su compañero ya estaba dura como una roca desde que la vio arquear la espalda y apretar sus tetas naturales, rebotando con cada movimiento de sus caderas. Sin avisar, él se acercó por detrás, agarrando sus muslos mojados y clavando su verga gruesa en un solo empujón. Ella gritó, pero no de dolor, sino de placer, sintiendo cómo la embestía con fuerza, hundiendo su polla hasta el fondo mientras ella chupaba sus dedos empapados. El ruido de la cama golpeando contra la pared se mezclaba con los gemidos de Sky, que no podía creer lo duro que la estaba empotrando. Él le arrancó el tanga con los dientes y le mordió el cuello, haciendo que su coño se mojara aún más. Cuando por fin se corrió, lo hizo con un chorro caliente que le llenó el culo, dejándola temblando y jadeando. Ahora sabe que nunca más se tocará sin que él la vea.