Hijastra cambia de opinión y se va a la cama con su padrastro
La hijastra siempre había evitado a su padrastro, pero esa noche, después de verlo salir de la ducha con la polla dura y el torso mojado, no pudo resistirse. Se acercó sigilosamente a su habitación, con el coño ya palpitando de deseo, y lo encontró acostado, con los ojos clavados en su cuerpo. Sin decir nada, se subió a la cama y se quitó el short, dejando al descubierto su culo redondo y apretado. El padrastro no lo pensó dos veces y la empujó contra el colchón, metiendo los dedos en su coño mojado antes de clavarle la polla hasta el fondo. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda mientras él la embestía con fuerza, sintiendo cómo su polla gruesa le rozaba las paredes del coño. La cama crujía con cada embestida, y los gemidos de la hijastra se mezclaban con los gruñidos del padrastro, que no podía creer lo estrecho que era su culo. Cuando ya no pudo aguantar más, se corrió dentro de ella, llenándole el coño con su leche caliente. La hijastra se quedó temblando, con la respiración agitada y el cuerpo sudoroso, sabiendo que esa noche había cruzado una línea de la que no quería volver.