Sinn Sage seduce a su amiga y la deja empapada con sus dedos
Sinn Sage llevaba semanas mirándola de reojo, imaginando cómo sería tocar esos pechos grandes y naturales que rebotaban cada vez que su amiga Little Puck se reía. La tensión entre ellas era insoportable, un juego de miradas robadas y sonrisas cómplices que terminaron cuando Sinn la invitó a su casa con la excusa de ver una película. En cuanto cerraron la puerta, todo cambió: Sinn la empujó contra la pared, sus manos ya no aguantaban más y se clavaron en esos senos firmes, apretándolos con fuerza mientras Little Puck gemía, sorprendida pero excitada. Sus pezones duros como piedras se frotaban contra las palmas de Sinn, que bajó la boca para chuparlos con avidez, mordisqueándolos hasta que su amiga arqueó la espalda. Las manos de Sinn bajaron por el abdomen de Little Puck, deslizándose bajo su falda hasta encontrar el tanga empapado, y entonces metió dos dedos de golpe, sintiendo cómo los músculos internos de su amiga se contraían alrededor de ellos. Little Puck gritó, pero Sinn no paró, moviendo los dedos en círculos rápidos mientras con la otra mano le apretaba el culo, atrayéndola más hacia su cuerpo. La respiración de Little Puck se volvió agitada, sus uñas se clavaron en los hombros de Sinn, y cuando sintió que los dedos de su amiga se curvaban justo en ese punto mágico, no pudo evitar correrse, temblando entre espasmos mientras Sinn seguía follándola con los dedos sin piedad. El sonido de los fluidos chorreando entre sus piernas era lo único que se escuchaba en la habitación, y justo cuando Little Puck creía que no aguantaría más, Sinn sacó los dedos y los llevó a su propia boca, chupándolos con un gemido de satisfacción. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo Little Puck, con los ojos vidriosos y las piernas temblorosas, se deja caer de rodillas frente a Sinn, lista para devolverle el favor.