Abby chupa y lame el coño de su amante con riesgo de ser pilladas
El olor a sudor fresco y perfume barato te invade mientras escuchas los gemidos contenidos de Abby, que apenas puede evitar gritar entre besos. La agarras por las caderas con fuerza, sintiendo cómo su piel se eriza bajo tus dedos mientras tu lengua recorre cada centímetro de su coño mojado, temblando de excitación. Ella te clava las uñas en la espalda, susurrando que alguien podría entrar en cualquier momento, pero no quieres parar. Te la chupas con más intensidad, metiendo los dedos hasta que sientes cómo se aprieta alrededor de ellos, gimiendo más fuerte cada vez que la punta de tu lengua roza su clítoris. Las paredes del cuarto vibran con el sonido de sus jadeos ahogados, y tu corazón late tan fuerte que casi no escuchas los pasos en el pasillo. La empotras contra la cama, lamiendo sin piedad su coño mientras ella te tira del pelo, suplicando que no te detengas. El miedo de que las descubran solo te excita más, y metes la lengua más adentro, sintiendo cómo su cuerpo se tensa antes de correrse con un gemido ahogado. El calor de su orgasmo te moja la cara, pero no puedes parar, porque sabes que en cualquier momento...