Sam Zee se empotra con juguetes gigantes y máquina de follar
Mi polla estaba dura como roca mientras veía a Sam Zee retorcerse en la silla, pero hoy no era solo yo quien la iba a romper. Los vecinos podrían escuchar los gemidos, pero no me importaba. Le metí el primer juguete hasta que su culo apretado empezó a temblar, y ella mordía la almohada para no gritar. Cada embestida de la máquina hacía que su coño chorreara más, y yo disfrutaba viendo cómo se le abría el culo con cada empujón. Le susurré al oído que si alguien entraba, la iba a dejar con la polla metida hasta las pelotas, y eso la puso más caliente. Cuando Dan Zee apareció de repente, Sam ni siquiera pudo fingir que no estaba siendo empalada por la máquina, y solo atinó a gemir más fuerte. Le dije que si no quería que su marido la viera así, mejor se corría ya, y eso hizo. Su cuerpo se sacudió cuando el orgasmo la golpeó, y yo seguí follándola con los juguetes hasta que su culo quedó bien abierto. Al final, Dan solo sonrió y dijo: 'La próxima vez, quiero ver cómo te la rompo yo con mi polla'