Estella aprende a chupar coños como una experta
Stella llegó nerviosa pero con las tetas duras como piedras y los pezones marcados bajo su blusa fina, Melanie no pudo aguantarse y le pasó la mano por el culo apretado mientras le susurraba al oído que se dejara llevar. La morena mayor le abrió las piernas de un tirón y le clavó la lengua en el coño depilado mientras la novata gemía como una perra en celo, sintiendo por primera vez cómo se le mojaba la raja al ser lamida con esa maestría. Melanie le enseñó a chupar tetas pequeñas pero duras, mordisqueándole los pezones hasta que Stella gritó que le dolía pero no podía parar de gemir, mientras la saliva le resbalaba por la barbilla y los muslos le temblaban de puro placer. La morena le pasó el vibrador por la raja empapada y la novata se corrió gritando como una loca, con las caderas dando sacudidas mientras el juguete le hacía espasmos en el coño virgen. Melanie no se conformó con eso y le metió dos dedos dentro mientras le lamía el clítoris, arrancándole otro orgasmo que la dejó temblando y con las piernas como gelatina. Stella, ya más suelta, se atrevió a devolverle el favor y le chupó el coño a Melanie con una pasión que sorprendió a ambas, sintiendo el sabor salado y el aroma a sexo fresco mientras la morena se retorcía de placer bajo su boca. Las dos terminaron jadeando, con las camas revueltas y los cuerpos pegajosos por el sudor y los jugos, sabiendo que esa no sería la última vez que se enredaran en algo así.