Rosebrutal despierta su lujuria en un encuentro solo de mujeres
Él no deja de mirarla desde hace días, la tensión entre ellas es insoportable, y hasta los susurros en el baño se sienten como chispas que encienden una hoguera. Rosebrutal se muerde los labios cuando sus cuerpos se rozan por accidente, y cada roce es una promesa de lo que vendrá. Hoy ya no aguanta más, y en cuanto la puerta se cierra, sus manos vuelan hacia su ropa, arrancando prendas con desesperación. Las tetas de Rosebrutal rebotan al desnudarse, los pezones duros pidiendo atención, y ella ni siquiera espera, se arrodilla y chupa su coño con hambre animal, gimiendo como si llevara meses sin comer. La otra la agarra del pelo, moviéndola al ritmo que quiere, mientras sus jugos empapan la boca de Rosebrutal, que no para de gemir contra su piel. Cuando no aguanta más, se levanta y la empuja contra la pared, metiendo los dedos hasta que Rosebrutal grita y se corre, pero eso no es suficiente, porque ahora quiere la polla. Se montan en la cama, Rosebrutal se sienta a horcajadas y se clava hasta el cuello del útero, sintiendo cómo cada embestida la parte por la mitad, sintiendo cómo el culo rebota contra sus muslos. El sonido de sus cuerpos chocando llena la habitación, y cuando ya no puede más, Rosebrutal se corre encima, sintiendo cómo los espasmos le quitan el aliento. Ahora solo piensa en cuándo van a repetirlo.