Ricky Johnson empotrando a Medusa en medio del bosque
Medusa no podía dejar de reírse mientras Ricky me agarraba el culo con esas manos fuertes. Fuimos a caminar por el bosque, pero en cuanto estuvimos lejos de los senderos, me empujó contra un árbol y me arrancó el short. Sentí su polla dura rozándome el coño mojado, sus labios en mi cuello mientras murmuró: «Cállate, que nos van a pillar». Me mordí el labio para ahogar los gemidos, pero cada vez que me embestía hasta las pelotas, un chillido se me escapaba. Ricky me dio vuelta, me puso a cuatro patas y empezó a azotarme el trasero mientras me llenaba de una estocada. Escuché pasos a lo lejos y él me tapó la boca con una mano, pero eso solo me hizo apretar más mi coño alrededor de su verga. Cuando empezó a correrse, clavó los dedos en mis caderas y me corría gritando sin importarle si nos escuchaban. Ahora cada vez que paso por ese bosque, siento un escalofrío pensando en la próxima vez que Ricky me folle entre los árboles, esta vez sin que nadie nos interrumpa.