Blancanieves la zorra se clava manzana en el culo y pide más
El olor a manzana fresca mezclado con su perfume barato me volvió loco desde el primer momento que la vi. Norishot no perdía tiempo, se bajó las bragas con una sonrisa pícara mientras yo ya le tenía la polla dura como una roca. '¿Te gusta mi culito, vecino?' susurró, mordiéndose el labio mientras se inclinaba para que yo viera su agujerito rosado y húmedo. Cada vez que escuchábamos pasos en el pasillo, ella apretaba más fuerte mi polla entre sus nalgas, gimiendo bajito para que nadie nos descubriera. 'Córrete dentro, cabrón, pero sin hacer ruido', me ordenó mientras yo le metía la manzana hasta que sus muslos temblaron. Cuando el marido estuvo a punto de entrar, ella se corrió en silencio, apretando mi verga como si fuera la última vez. 'La próxima, te la meto sin lubricante', me desafió, limpiándose el jugo de su coño con los dedos.