Latina culona me pide posada y yo la empotro sin piedad
No podía creer que Britanny Sex, mi hermanastra, apareciera en la puerta de mi casa mojada de lluvia y con esa mirada de puta hambrienta. Sabía que esto estaba mal, pero cuando me rogó por un lugar donde quedarse, mi polla ya estaba dura como roca. La hice arrodillarse y chuparme hasta que me corrió en su boca, pero eso solo fue el principio. La tiré sobre la cama, le abrí las piernas y le metí la lengua en el coño hasta que gimió como una perra en celo. Luego la puse de perrito y le clavé mi verga hasta hacerle tocar el cuello del útero, sus tetas rebotaban con cada embestida. Ella me suplicaba que no parara, que me corriera dentro, pero yo quería que se viniera primero. Le di la vuelta, le separé las nalgas y le metí los dedos en el culo mientras la follaba, sus gemidos eran música para mis oídos. Cuando ya no aguanté más, le llené el coño de leche caliente y ella me miró con esa sonrisa de puta satisfecha. '¿Te gustó, hermanito?', me dijo mientras se limpiaba mi semen de los labios.