Quiero pene y Bebitofiufiu me lo dio como un salvaje
El contraste de su aliento caliente en mi cuello con el frío del aire acondicionado me ponía la piel de gallina cada vez que se acercaba, pero él lo hacía a propósito, rozándome con esa sonrisa de hijo de puta que sabía que me volvía loca. Bebitofiufiu jugaba con mi paciencia, mandándome fotos de su polla dura antes de llegar, deslizándose contra mi cuerpo en el pasillo como si fuera un accidente, hasta que ya no pude más y lo agarré de la camisa para arrastrarlo al sofá. Te voy a contar cómo de mojada estaba cuando por fin me abrió las piernas, cómo gimió al ver que no llevaba ropa interior bajo el vestido que había elegido para provocarlo. Sus dedos no bastaban, así que sacó el dildo que había traído sin avisar, enorme, brillante de lubricante, y lo empujó contra mi entrada sin piedad. Empujé las caderas hacia arriba para sentirlo hasta las pelotas, pero él se echó hacia atrás riendo, solo para volver a la carga con más fuerza. El sonido de mi coño chupando su verga falsa resonaba en toda la habitación, húmedo y obsceno, y cuando ya no aguanté más, me vine contra su mano, gritando que me follara con eso de una vez. No te imaginas lo bien que me lo hice con ese juguete, cómo lo movía dentro de mí mientras me chupaba los pezones, hasta que él también explotó, corriéndose sobre mis tetas como si llevara semanas guardando eso. ¿Te gustaría estar en su lugar cuando te diga que la próxima vez será con su polla de verdad, sin juguetes? 'Te voy a llenar entera, putita', me susurró al oído, y sabes que no pudo resistirse.