Jon vergas sacude con ganas su gruesa polla hasta explosión
Sacudiendo con fuerza la punta hinchada de la polla Jon Vergas sintió cómo el deseo prohibido crecía en su interior sabiendo que aquello estaba mal pero la necesidad de tocarlo era más fuerte. Sus dedos rodearon la cabeza gruesa y la masajearon despacio mientras él gemía bajito y el resto de hombres observaban en silencio. El contacto inicial hizo que el calor subiera por sus brazos y el pulso se le acelerara al pensar en las consecuencias que vendrían después. Poco a poco aumentó la presión y el ritmo hasta que la piel se tensó por completo y las venas marcaron el contorno bajo sus palmas. Ella se arrodilló más cerca para sentir el olor a piel caliente y sudor mientras seguía moviendo la mano con dedos firmes que apenas cubrían toda la anchura. Los sonidos húmedos de la polla siendo trabajada llenaron el cuarto y cada gemido de Jon Vergas la empujaba a seguir aunque la culpa le apretaba el pecho. Los demás hombres se acercaron y ella extendió la otra mano para atenderlos también manteniendo el foco en la cabeza gruesa que ya brillaba por los fluidos que empezaban a salir. El clímax llegó cuando varias pollas se tensaron al mismo tiempo y chorros calientes cubrieron su rostro y cuello mientras Jon Vergas soltaba un gruñido largo y profundo. En ese momento ella pensó que nunca podría borrar la mezcla de placer y remordimiento que le quemaba por dentro.