Polla enorme goteando en el sendero del bosque
El sendero del bosque era el lugar favorito de los chicos para encontrarse a escondidas, y esa tarde no fue la excepción. El aire olía a tierra mojada y hojas secas mientras él se acercaba, notando cómo el otro ya lo esperaba con la polla dura, goteando pre-cum sobre las piedras. Se miraron con complicidad antes de que el primero se arrodillara, agarrando con fuerza el tronco grueso y caliente, sintiendo cómo latía entre sus dedos. La punta goteaba sin parar, dejando un rastro brillante sobre la piel, y no pudo resistirse a chuparla con avidez, saboreando el líquido salado que brotaba. El otro gemía fuerte, agarrando su cabeza con ambas manos mientras empujaba hacia adelante, metiendo la polla hasta el fondo de su garganta. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que el que estaba de rodillas sintió cómo los huevos del otro se tensaban, anunciando la corrida. Con un gruñido ahogado, el primero se corrió en su boca, llenándola con chorros espesos que tragó con desesperación, sintiendo el calor líquido deslizándose por su garganta. Se quedaron un momento así, jadeando, antes de limpiarse los labios con el dorso de la mano, sabiendo que la próxima vez sería aún más intenso.