Película nocturna termina en sexo salvaje en casa
La colombiana no aguantó más y se le escapó un gemido cuando él le pasó las manos por ese culo redondo y prieto que tanto le ponía... todo empezó con un masaje en la sala que se volvió en algo mucho más caliente. Ella se quitó la blusa sin pensarlo dos veces mientras él le masajeaba la espalda con aceite, sintiendo cómo sus pezones se endurecían al contacto con sus dedos gruesos. Él no pudo resistirse y le lamió el cuello bajando hasta esos pechos grandes que le rebotaban cada vez que ella respiraba agitada. Ella gimió fuerte cuando él le mordió un pezón y le apretó las nalgas con fuerza, sintiendo cómo su polla ya dura le golpeaba el coño mojado por encima de la tanga. Él le arrancó la ropa interior de un tirón y la empujó contra el sofá, abriéndole las piernas para lamerle el clítoris hinchado mientras ella se retorcía de placer. Él se quitó el pantalón y sacó esa verga gruesa que ella ansiaba sentir dentro, deslizándola entre sus labios antes de empalmarla contra su entrada empapada. La primera embestida la hizo gritar, sintiendo cómo su coño se estremecía alrededor de su polla cada vez que él la embestía sin piedad. Él le agarró las caderas y se la clavó más hondo, haciendo que su culo redondo se moviera al ritmo de sus golpes brutales. Ella no pudo aguantar más y se corrió gritando su nombre, apretando su polla con sus paredes vaginales mientras él le llenaba el coño con un chorro espeso de leche caliente. Los dos quedaron jadeando en el suelo, con las pieles pegajosas y los cuerpos temblorosos, sabiendo que esa noche no iba a ser la última vez que se enredaran así.