La casada caliente se folló al chofer y a su hermano
Ya llevaba días mirando por la ventana cómo el chofer le pasaba la lengua por el cuello mientras le servía el café, pero hoy la cosa pasó a mayores. Él le agarró el culo por encima del vestido de verano, apretando fuerte hasta que ella gimió y le mordió el labio inferior sin poder contenerse. En menos de un minuto ya estaban en el baño, ella con las piernas en alto sobre el lavabo mientras él le levantaba la falda y le arrancaba las bragas empapadas. El hermano no se quedó atrás: entró sin avisar, con la polla dura asomando por la bragueta mientras se masturbaba viéndola recibir los primeros embates. Ella jadeaba como puta en celo, gritando que no pararan ni un segundo, que le dieran más fuerte por el coño y por el culo que ya le ardía de las ganas. El chofer la empotró contra la pared, metiéndosela hasta el fondo mientras ella arañaba los azulejos y le pedía a gritos que la llenara bien. El hermano, impaciente, la agarró de los pelos y le metió la polla en la boca, ahogándola con cada empujón hasta que ella sintió el sabor salado en la garganta. Los dos se turnaban, uno por la concha y otro por el culo, mientras ella se corría una y otra vez sin poder resistirse, con los jugos resbalando por sus muslos y los gemidos rompiendo el silencio de la casa. Al final, los tres acabaron tirados en el suelo del baño, jadeantes y sudorosos, con las ropas esparcidas y el olor a sexo flotando en el aire caliente.