Orgía salvaje después del Carnaval con mi novia y Bruna Carlos
Mi polla ya estaba dura desde que vi a Bruna Carlos entrar en la fiesta, pero no imaginaba que en más de 10 minutos de escena íbamos a terminar todos cubiertos de leche. El riesgo de que alguien nos pillara añadía un morbo extra, así que cada gemido lo ahogábamos contra la piel sudada de las putas que se retorcían bajo nosotros. Mi novia, con el coño mojado y el culo temblando, se arrodilló para chuparme mientras Bruna se sentó en mi cara, dejando que mi lengua le limpiara hasta la última gota de pis que goteaba de su raja. Los gritos se convirtieron en susurros cuando escuchamos pasos en el pasillo, pero nadie entró, y eso nos volvió más salvajes. Agarré a mi novia del pelo, hundiendo mi verga hasta las pelotas en su garganta mientras Bruna se empalaba en mi dedo, gimiendo como una perra en celo. El olor a sexo y sudor se mezclaba con el sonido de carne chocando contra carne, y cuando por fin me corrí, fue en la boca de mi novia, que tragó cada gota como si fuera la última. Bruna, con los ojos vidriosos y el coño palpitando, fue la que más disfrutó al ver cómo mi leche le manchaba los labios.