Harley Quinn me empotró con sus tetas gigantes
—'¿Te gustan estas tetas, cabrón?'— me dijo mientras se agarraba los senos y los empujaba contra mi cara. Llevábamos días mirándonos con esa tensión asfixiante, robándonos caricias cuando nadie veía, hasta que ya no aguantamos más. Sus pezones duros como piedras me rozaban el torso, y yo le agarraba el culo con fuerza, sintiendo cómo se frotaba contra mi polla dura. Sus tetotas rebotaban cada vez que se movía, y el peso de ellas me aplastaba el pecho mientras ella reía como una loca, disfrutando de tenerme así, rendido a su cuerpo. La empujé contra la pared, metiendo la cabeza entre sus senos, chupando esos pezones rosados hasta que ella empezó a gemir alto, con las uñas marcándome la espalda. El calor de su piel me quemaba, y el olor a sudor y lujuria lo envolvía todo. —'Fóllame con estas', me ordenó, y yo no lo dudé: enterré la cara en ese canal húmedo y caliente, sintiendo cómo sus tetas me ahogaban, moviéndome atrás y adelante hasta que los gemidos de Harley se convirtieron en gritos. Sus muslos temblaban, y sus manos me apretaban la cabeza, obligándome a ir más fuerte, más rápido, hasta que—