Kisankannaboy la empotró como una perra en 12 minutos
La polla me latía como un martillo cuando la vi arrodillada frente a mí, sus tetas enormes rebotando mientras me miraba con esos ojos de sumisa pidiendo permiso para chupar. Le ordené que abriera bien la boca y se la metí hasta las pelotas, sintiendo cómo su garganta se ajustaba a mi verga como un guante mojado. La puse de cuatro patas y le di con fuerza, agarrando sus caderas para clavársela de una estocada cada vez que gemía 'más, por favor'. Le tiré del pelo para que arqueara la espalda y le di más duro, escuchando cómo su coño chorreaba con cada embestida. Cuando le dije que se corriera en mi polla, obedeció al instante, apretando los muslos mientras yo le llenaba el culo de leche. Al final, solo pensaba en cuándo podría volver a humillarla así.