Edo Tensei la empotra en la ducha mientras gime de placer
El aceitado torso de Edo Tensei brilla bajo la luz artificial del cuarto, los músculos definidos se contraen cada vez que sus manos agarran las tetas redondas y perfectas de su amante, sabiendo que esto no debería estar pasando, pero el deseo lo arrastra sin control. Ella se muerde el labio inferior, las piernas temblorosas se abren más cuando él la empuja contra la pared de azulejos fríos, la polla gruesa entra hasta las pelotas en un solo movimiento, haciendo que los gemidos ahogados reboten en las paredes. El agua caliente cae sobre sus cuerpos enredados, los pezones duros rozan su piel mientras él la levanta por los muslos, embistiéndola con un ritmo salvaje que le arranca gritos de placer. Sabe que esto está mal, que no debería dejarse llevar así, pero el calor entre sus piernas es demasiado fuerte, los dedos de Edo Tensei se clavan en su culo redondo, marcando la piel mientras la penetra una y otra vez, sus gemidos se mezclan con el sonido del agua golpeando el suelo de la ducha. La respiración se le corta cuando él acelera, las tetas rebotan con cada embestida, los senos grandes y firmes son el centro de atención antes de que él la gire y la obligue a inclinarse, la polla entra de golpe, rozando cada nervio hasta que ella no puede más y se corre con un grito que no logra contener, el cuerpo convulsiona de puro éxtasis. En más de 14 minutos de escena, Edo Tensei no deja de follársela, disfrutando cada segundo de su cuerpo perfecto, pero al final es ella quien queda temblando, las piernas sin fuerza, mirando cómo él se aleja con una sonrisa satisfecha, sabiendo que esta vez se pasaron de la raya.